MAMA ESTOY ABURRIDO
 

Terminan las clases, niños felices, padres aliviados, docentes respiran profundo, todos a descansar.

Por dos meses, no más despertadores para ellos a las 6.30, no más caritas somnolientas, pelos revoltosos, guardapolvos y mochilas, tiempo de cargar energías y jugar.

Todos a descansar, decía unos renglones atrás, en realidad, casi todos. Para los padres es un alivio desprenderse de la rutina engorrosa de tener que cumplir con las exigencias que la vida escolar de los hijos nos implica. Pero también es cierto que esa rutina funciona como un esqueleto en su vida y nos da un aire para disponer de tiempo para lo nuestro. Hablo, claro está, de niños pequeños, con hijos adolescentes, esa parte está resuelta, los problemas son otros, como veremos más adelante.

“¿Qué hago todo el día con los tres en casa?",“no me dejan ni respirar, se aburren y los tengo encima como moscardones”, "me da una pena bárbara, están todo el día dando vueltas y yo no puedo dejar de trabajar”. Sólo algunas de las frases top de diciembre a principios de marzo. Las vacaciones son, entonces, un estado sumamente placentero pero que ocasiona algunos inconvenientes en la dinámica familiar.

En síntesis, comienzan largos meses en donde debemos lidiar con procurar actividades saludables para los más pequeños y regular el andar de los más grandes a lo largo de ese tiempo, tratemos de entender algo del problema y buscar soluciones, por los hijos, y por los padres.

La coyuntura, tiempo de imaginación líquida

Una de las mayores dificultades de los padres de hoy radica en que de tanto ver a sus hijos en conexión permanente con algún aparato suponen que es una cuestión de destino o época, negocian con esa realidad, o naturalizan la situación. Ellos también se aíslan en sus propias limitaciones, y se olvidan de lo que cuando niños sabían, abrir la puerta para ir a jugar.

Sabían el “Dale que…somos piratas, princesas, trúhanes, reyes, sapos, señoras que toman el té, señores de saco y corbata que van a trabajar, equilibristas, trapecistas, músicos….” ¿Dale que somos lo que queremos ser?¿Dale que somos felices y podemos soñar?”

En estos tiempos que vivimos, primer consejo, sugerencia, pedido, me animo a decir a los padres: recuperar la capacidad de jugar es menester, y las vacaciones de nuestros hijos (aunque nos sorprendan trabajando) son un buen momento para conectar con lo lúdico, con el juego, con lo creativo. Una hora por día, juguemos, con ellos, con nosotros mismos, pongámonos como dice el padre de un pacientito “ropa de ser felices” y a rodar…

Consejos para padres, cuando los hijos son todavía pequeños

-Colonias de vacaciones, una solución posible

En algunos casos, la organización familiar y los compromisos laborales de los padres o bien la elección y decisión de los adultos hacen que la colonia de vacaciones sea la opción posible. Para los chicos la ventaja es estar al aire libre y con actividades deportivas. ¿El problema? No poder desprenderse de horarios y rutina.Es criterioso, cuando esto sea posible, que la actividad sea por la tarde, así pueden los más peques dormir un rato más por la mañana.

-¡Hay equipo!

Trabajemos en comunidad con otros padres, si logramos armar un “pool” de confianza de cuatro o cinco para que los chicos roten en cada casa con actividades programadas, una tarde en cada una, felices las cinco familias y los peques también.

-Reciclando ideas

Todo vuelve de alguna manera, el vintage a la orden del día, así que bien podemos reflotar los juegos que de niños jugábamos para recordar con nuestros hijos y compartir momentos divertidos, vayan algunas ideas:Truco, Damas, tiro al blanco, Pictionary, Dígalo con mímica, TEGbúsqueda del tesoro, Veo- veo, y Pinocho dice (para los mas chiquitos) No decir ni sí ni no ni blanco ni negro; entre tantos otros, y queda invitados ustedes a sumar a esta lista…

-Vestir de juego actividades de lo cotidiano

Cuando mis hijos eran pequeños, hace ya algunos años, para que ir al supermercado junto no fuera un suplicio para ellos y para mí, implementaba “misiones”. Por ejemplo: buscar los rollos de cocina, las arvejas, las latas de atún… el primero que los ve, punto y suma. Podía fallar, como decía Tu Sam, pero muchas veces el paso por las góndolas era un paseo más en donde la pasábamos realmente bien.

La colaboración en tareas domésticas también puede ser motivo de compartir, poner música, y darles pequeñas cosas para hacer a los más pequeños suma en compartir y en enseñarles el ejercicio de la responsabilidad.

- Estimular el plano artístico

Donald Winnicott (psicoanalista inglés) decía que los juguetes están allá para que los niños los conviertan en tales, como el Rey Midas.

Hojas, pinturitas, bloques, instrumentos, y pintar, cantar, jugar con ellos, divirtiéndonos nosotros, sino disfrutamos no vale. Mi hijo menor una noche, hace muchos años, yo le contaba un cuento, en estado absoluto de agotamiento, el percibió mi desgano y me dijo, compasivo, "si no tenés ganas seguimos otro día. No te preocupes". En algunos casos, ¡más vale mañana y con onda!

-Limitar la conectividad

Una madre comparte en una charla de orientación a familias:“Mi hijo de 9 años tenía varias materias bajas en el colegio, suficientes insuficientes. Decidí cambiar la clave de WiFi para limitarle el uso de la compu, se puso furioso, me fui a trabajar, vuelvo a las horas y lo encuentro en su dormitorio. Había terminado de estudiar y construyó con cajas y todo lo que pudo echar mano un circuito para sus autos.”

Recuperó en horas la creatividad que los monitores le apagaban. De una “penitencia “nacieron las ganas de imaginar nuevamente, bienvenidas ellas.En vacaciones, sugiero acotar la cantidad de horas reloj frente a los monitores. Habrá que considerar lo que cada padre pueda sostener como límite, lo ideal, no más de tres o cuatro horas por día.

-Estimular el pensamiento lateral

El pensamiento lateral es la capacidad del ser humano de buscar caminos alternativos para situaciones problemáticas que desafían la creatividad. Lamentablemente a medida que crecemos y las instituciones van pasando por nuestras vidas el índice de pensamiento lateral disminuye. Podemos como padres ayudar para recuperar el nuestro y estimular el de nuestros hijos.

Esta idea surgió de un grupo de padres para los que yo coordinaba un espacio de reflexión. Los resultados fueron más que positivos y los comparto. Con hijos de entre 5 y 8 años, al comienzo de las vacaciones propusieron construir a lo largo de todas ellas un cuento en familia. Con la lógica del juego de ir agregando una palabra y formar la historia, cada uno ponía lo suyo, (el título y tema era patrimonio de los hijos) y el cuaderno quedaba a mano. Para los más pequeños que no sabían escribir, dictaban a sus mayores, con ilustraciones y la dinámica que podía darle cada familia, se iba construyendo de a poco hasta la edición. En este grupo circularon a manera de biblioteca intercambiando los libros de cada familia.

En definitiva, con niños pequeños, la creatividad y el pensamiento lateral son las llaves para unas vacaciones distintas, y me atrevo a más, para una vida distinta también, porque lo que se aplica de diciembre a marzo vale de marzo a diciembre.

 

Caja de herramientas para padres de adolescentes ociosos

-Evitar la trampa del “todos van, todos lo hacen”

Es común, y sobre todo en la adolescencia, que los padres se vean envueltos en la maraña de “Papá no me hagas esto, todos van a la previa”. Dicho esto, la sensación de los padres es, estoy dejándolo solo, lo excluirán, se aislará, sufrirá…que vaya. Hecha la ley, la trampa en marcha. Situaciones como el consumo de alcohol, u otras sustancias psicoactivas son a veces el resultado de padres temerosos frente al poder que la sensación de que sus hijos queden excluidos les otorgan a estos últimos.

-Ayudemos a la distribución saludable del tiempo.

Los jóvenes tienden a perpetuarse hasta altas horas de la madrugada aferrados a sus teléfonos móviles, duermen hasta pasado el mediodía, haciendo honor al término de “vamping”, quedándose hasta tarde con la computadora, o el teléfono, lo cual es poco saludable en el mejor de los casos. La firmeza es necesaria para poner pautas claras, más temprano comencemos, más sencilla la tarea.

-Evitemos contagiarnos de la urgencia de nuestros hijos

Si nos plantean que YA tenemos que decidir si pueden o no hacer tal cual salida, tomemos igualmente y a pesar de eso el tiempo para pensar, analizar y decantar. Sepamos que no somos en la enorme mayoría de las veces, bomberos u obstetras en acción. Somos nada más y nada menos que padres decidiendo, y debemos tomarnos tiempo. Tiempo de pensar, de consultar, y de equivocarnos y pedir disculpas si así fuera.

-La paternidad no es un apostolado y las vacaciones en algún momento son de ellos y nuestras también.

Tendrán que resignar nuestros hijos alguna vez horarios y actividades, no creo que debamos dar la vida por ser padres, merecemos ratos de disfrute también y para ellos bajar revoluciones es saludable.

-Vacaciones sin adultos

Sugiero que los viajes de los hijos sin adultos, en grupo de amigos solos comiencen no antes de los 16/17 años sólo si se cumple el triángulo esencial del vínculo familiar saludable, confianza, disfrute y diálogo. Si podemos estar tranquilos en las herramientas que han adquirido, allá irán, si no deberemos reforzar aquello que no se ha logrado y tendrán que esperar. Despegar para ellos es un momento inolvidable y fundante, ayudemos a que sea de la mejor mañana posible.

En definitiva, se trata, sean pequeños o no tanto, de que las vacaciones sean la mejor experiencia para cada uno de ellos y para todo el grupo familiar, el desafío es placentero, a tomar las riendas y ¡buenas vacaciones!